lunes, 15 de febrero de 2010

Chateaubriand.

No se si lo había mencionado, pero esta presentación se hizo famosa debido a un ofrecimiento que le hizo uno de sus políticos a Napoleón, quien le daba mucha importancia al tema gastronómico, tanto es así que cuando se iba de campaña, en las batallas de guerra, tenía una batería que acompañaba a la infantería y artilleros, era la de cocina. Esta preparación fue idea del chef que le cocinaba a Chateaubriand, monsieur Montmirel.

El lomo se prepara asado, igual que la receta original expuesta anteriormente, pero hay que abrazarlo en postas de carne de menor calidad, esto para que la carne exterior se ase y se queme, si se quiere y el lomo quede excesivamente tierno con un color “rosado candente”, después de retirar la carne que se usó para el abrazo. Este efecto se consigue entre los 10 y 20 minutos de cocción.

Al servirlo, hay que acompañarlo con una salsa cremosa, ya sea la de champignon o la estilizada salsa Bearnesa, que es otro producto de la mitología gastronómica francesa. La verdad, nunca la he preparado, pero desde Wikipedia, hasta blogs especializados dan los pasos para confeccionarla y servirla. (cuando la prepare les daré mis impresiones de cómo se hizo).

Trucos:

En vez de cortar los champignon en láminas, trate de cortarlos en cubos y verá una diferencia a la hora de degustar el plato.

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