jueves, 8 de octubre de 2009

Se nos fue un Juglar.

En esta vida de toma y dame es mus difícil conmoverse con cosas que escapan al propio núcleo familiar, desgraciadamente así es nuestra idiosincrasia. Afortunadamente, como costeño que soy este desarraigo nos ha llegado mas lento y todavía hay cosas que nos llegan al corazón.

Hace poco leía en las noticias de Santa Marta que “Chente” Pacheco se encontraba grave. Personalmente no lo conocí pero curiosamente marcó una especie de hito en mi vida preadolescente y creo que muchos contemporáneos llegarán a la misma conclusión, sin nombrar a la masa que lo escuchaba toda las madrugadas en su programa “Bonito Amanecer”. Si El hombre murió hace pocos días en la ciudad de Bastidas, era oriundo de algún pueblo de la costa (se me perdió el dato) y radicado en el corregimiento de Bonda, si aún es corregimiento y que incursionó en el mundo de los micrófonos por esas casualidades de la vida. Cuando la modernidad del FM era solo privilegio de las grandes capitales y en la provincia dominaban las ondas del AM en los radios y grabadoras de transistores de la época, la voz cantante en la radio samaria era “Radio Galeón”.

Si señor, el “Chente” Pacheco era el locutor, aquel que, en mi caso, me alistaba pa´l colegio después de la madrugada para terminar la tarea que se había quedado pendiente y mi madre nos ayudaba con el desayuno, pormenores del uniforme, mi padre tecleaba algunas notas en su “moderna” Remington; lo escuchábamos con la algarabía que rompía el silencio de la mañana con los sonidos de la radio. Mientra que en las calles ya había un ejercito de personas “al pié del cañón”: el embolador, el de la fábrica de hielo, todo lo que tiene que ver con la plaza de mercado, los repartidores, el jornalero, el abogado, el que entrega turno en el puerto o en la fábrica de cerveza, mejor dicho todo el que rondaba las horas de la madrugada y escucha radio, los que esperaban la razón del que salía de Tamalaque pa’ Fundación o si los bultos de comida pa`l ganao habían llegado desde Barranquilla, resúmen de noticias y los anuncios del número ganador de la lotería y la “bolita”. Los cuentos del “patalón de cuadritos-zapatos de charol”, “ el nariz de tapón de alberca”, “la cachete e’ bolsa”, “el tío tigre y tío conejo”.

Pues sí, al son de vallenato viejo y merengue sabanero el hombre cumplía con un servicio social que era bastante útil para la época, pues ni teléfono, ni celulares y mucho menos “chatear por Internet” si a caso el telegrama vía Telecom, pero era muy demorado. Y era entretenido en el sentido de que, porque en medio de las vicisitudes de la época, el hombre le daba un toque de picardía, una voz coloquial y dicharachera, con una “mamadera de gallo” al cien por ciento. Creaba ese ambiente en sus oyentes que permitía comenzar el día con una sonrisa a pesar de los problemas.

Bueno sea éste un sencillo homenaje a un hombre sencillo, según leía en la nota publicada. Y tiene que ser así porque esa es nuestra gente de provincia; este señor era un juglar como esos de a caballo y acordeón pero montado sobre las ondas de la tecnología de la época.

2 comentarios:

  1. gracias por ese comentario, soy el hijo de chente pacheco, agradecido por esa persona que Dios me dio como padre, pero que ademas de esto vivió la vida que le gustaba, fue amigo de sus amigos, muchos de ellos los protagonistas de sus historias.
    a diferencia de lo que muchos creen era una persona muy seria en su hogar, rígido en la crianza de sus hijos, a todos sus 4 hijos nos educó y ayudo a salir adelante siempre orientándonos hacia el respeto y el cumplimiento responsable de sus deberes así como el mismo lo hizo.....
    en fin gracias por sus comentarios

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  2. existe una pagina en face se llama chente pacheco

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