martes, 2 de septiembre de 2008

Ecuménico ?

Corrían los años del apagón de Gaviria, por allá en el primer lustro de los '90 y la violencia de las bombas del narcotráfico comenzaba a diezmar en la capital colombiana, tuve que trasladar mis pertenencias, uno que otro cachivache y con el pesar que mis libros los dejé olvidados en una caja, de las todavía en esa época tranquilas calles de Cedritos, tanto es así que a las 7:00 p.m. ya no había servicio de transporte para esos lares, hacia las torrentosas calles de Chapinero. Y si, tuve, porque en ese entonces era un nómada citadino, soltero, estudiante y ya probaba las mieles de lo que es ganarse la vida trabajando.

Abandonaba el apartamento de mis hermanos de crianza universitaria Dímas Rosa, Alfonso Sandoval y Ricardo Acosta, la época de los primeros revoleos de la responsabilidad de tener que vivir fuera de la casa paterna y poder controlar el impetu de la juventud arriada por la madre de todos los vicios que se presentan en una travesía como ésta. Regresaba al fulgurante y fascinante Chapinero, el de las calles donde se pasea la bohemia, la rumba universitaria, la academia, la vida nocturna y ociosa de los amanecederos y casas de juego, el encuentro de generaciones de gentes apacibles contra el desenfreno juvenil y donde la arquitectura te lleva a un viaje en el tiempo: desde las casas espaciosas de la nueva república, los famosos super apartamentos setenteros hasta los modernos apartaestudios “minimalistas”; donde las pequeñas catedrales contrastan el pudor de sus fieles y séquitos de religiosas contra el desenfreno de las zonas de tolerancia aledañas que se desbordan en las noches de viento y lluvia.

En una de esas noches de reconocimiento por la localidad, estimo que lo mejor para el espiritu es caminar cuando cae la noche porque el trajín del día a esas horas ya es de tranquilidad y se respira otro aire aunque en Chapinero no es tan cierto esto, con sorpresa, ocurre el reencuentro con personas que no veía desde mis épocas de colegio y con las cuales conformaríamos una pequeña logia de tertulias, parranda y ocio.

Este “combo” lo conformaban intelectuales, estudiosos, parranderos, músicos, soneros, verseadores, poetas, soñadores y hasta había una organización del "Club de Solteros" organizada y estructurada en sus propias leyes orientadas a defender en derecho el celibato y la libertad sostenible de hombres y mujeres solteros.

En una de tantas reuniones, al son de tambores, gaitas y clarinetes, guitarras guacharacas y acordeones, discutíamos sobre diversos temas: arte, música, mujeres, física, deportes, la universidad, la tierra que habíamos dejado, medicina, veterinaria, tecnología, en fin había de todo y para todos; sosteníamos una discusión sobre los gustos musicales y unos de los participantes mas activos de este grupo, amigo de crianza escolar, Farid Escobar, utilizaba un término que todavía me suena y uso cuando me piden describir mis gustos terrenales, por ejemplo.

Es la palabra ECUMENICO, que etimológicamente se explica al inicio del enlace de este blog y ciertamente describe cuando uno goza y se siente bien con varios matices del mismo tema y no se limita a un solo color. Caso especial la música donde muchos prefieren los clásicos, el rock, otos el vallenato y así sucesivamente, algunos hasta se vuelven radicales y no comparten gustos. “Yo soy melómano Ecuménico”, decía al describir que tenía su preferencia por el vallenato pero podía adaptarse sin problemas a los otros géneros musicales.

Por eso, respondiendo a la pregunta que me hacen: Ecuménico ? y eso que es ? Ya lo saben entonces, con eso bauticé este blog, porque comparto información que le pertenece a todo el mundo y todo el mundo puede encontrar y aportar algo interesante en este sitio.

1 comentario:

  1. la explicacion ya me saco de dudas ,y me agrado el tema o el nombre pues uno debe hablar de todo un poco ,saber de todo un poco y...gustarle de todo un poco.

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